Carta 5: Gritar!!!

Hola mi niño bonito!

Ayer papá y mamá regresamos a maternidad, teníamos visita con Sara, la psicóloga especialista del área de salud mental. Le hemos explicado como llegaste tú a nuestras vidas, y no hablo sólo de cuando naciste, sino de como pensamos en ser padres. Y allí estábamos los dos, empecé a hablar yo, pero me ahogué en mis lagrimas y tuvo que hablar papá.

Siempre que intentaba hablar yo, tenía que continuar él, como me cuesta hablar de ti a los demás. Se hace un nudo en la garganta y no puedo hablar.

Luego le hemos hablado de tu llegada, de lo que vivimos en neonatal, de lo que sentimos, de como te cuidaron allí, de lo que sentimos a tu lado, y de lo que presentíamos. Si hijo mio, sabíamos que apesar de tu fuerza, tu pequeño cuerpo tenía muchas dificultades en salir adelante. Pero no queríamos dejarte marchar, teníamos la esperanza de que saldríamos adelante, y que un día volveríamos los 3 juntos a casa, y te pasearíamos por la calle en un carrito de última generación.

Dicen que la esperanza es lo último que se tiene que perder… Pero no sé si es bueno soñar con los ojos abiertos…

Sara me dijo que soy muy generosa, que estoy mucho por los demás, y que eso hace que no suelte lo que tengo dentro. Que es normal no querer preocupar a los demás, pero que tengo que exteriorizar lo que siento, sacar la rabia que tengo dentro. Dice que los demás sabrán esperar tarde lo que tarde yo en comenzar a hablar. Qué tengo que hablar de ti, gritar sobre la putada que nos ha tocado vivir, sacar la rabia que siento porque te merecías la vida, y no es justo que no estés. Decirles que sólo quiero que me entiendan, que algún día volveré a ser la de antes, aunque con alguna herida más en el alma.

Al acabar la sesión, hemos decidido bajar a la UCIN con Sara apoyándonos. Cada escalón que bajábamos nos acercaba un poquito más a ti, a esos momentos que vivimos junto a tus mamás de incubadora( Estefania, Georgina, Rocio y Maica), y todo aquellos profesionales de neonatal. Allí estaba la puerta cerrada, y al mirar por la ventana, temblando, todo había cambiado. La sala estaba en obras, los módulos centrales tapados con plásticos y sin rastro de ninguna incubadora. Miré el espacio donde estabas tu situado, y no acerté a ubicarte. Al llegar a la instalación provisional de la UCIN, había incubadoras con bebés y algunas enfermeras, que al avisarles Erika, la coordinadora de neonatal, y que yo ahora considero una gran amiga, salieron a saludarnos. Les encantó tu detalle, esa etiqueta de tela que tú me encargaste hacer para todas esas “mamás”, para que tuviera un toque de color su uniforme blanco, y les diera fuerzas para seguir luchando por tod@s esos bebés que decidieron llegar antes de lo previsto.

A mis queridas mamás de incubadora

Pensé que la visita de ayer sería un puro trámite doloroso, y al salir de maternidad, respiré hondo. Había conseguido superar uno de mis miedos, cruzar las puertas de la UCIN donde tu conseguiste tus alas de luz, que ahora más que nunca me protegen.

“Algunos pensamos que nos hacemos fuertes cuando nos aferramos, pero a veces lo que nos hace fuertes es saber soltar”. Hermann Hesse

Mañana más mnb!

Mamá

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s