Carta 37: Tarta de Santiago y Albert Camus

Hola mi niño bonito!

Hay cosas que no entiendo. Si hay Dios( si lo hay) no puedo entender que haya madres o padres que hagan daño a sus hijos. Que los abandonen, que les maltraten, que decidan dejarlos solos para irse de fiesta,… No lo entiendo, quizás ser padres fue precipitado para ellos, no lo sé. Pero no lo entiendo, y me duele. Quizás estoy muy sensible. Demasiado.

Estoy tan sensible que sólo pensar que estaré unos días lejos de tu urna, donde descansa tu parte física, me entra vértigo. Es como si te abandonase. Sé que no es así, que tu parte espiritual siempre me acompaña y eso me reconforta, y donde estás sonríes conmigo.

Mi niño, el miércoles, compartí mañana y un trozo de tarta de Santiago con Alicia, mi amiga desde hace más de 11 años. Primero fuimos profes compañeras de instituto y el tiempo hizo que la amistad llegara a nosotros. Junto a Ester, somos el trio Barcelona- Girona-Milán. Y a pesar de la distancia, cuando nos reencontramos nos faltan horas para hablar. Le prometí que papá y yo iríamos a verle a Milán, y las promesas hay que cumplirlas.

Durante casi 4 horas, hablamos de muchas cosas, de su próxima exposición en Barcelona, de sus niños Diego, Ainhoa y Alex, de sus vacaciones, de nuestro próximo viaje a Madrid, de tus días terrenales, y de los celestiales, que son todos los que hay en nuestras vidas desde que partistes. Hablamos de cómo papá y yo llevábamos tu duelo, tu perdida, de cómo cambia la vida, de que la perdida de un hijo es lo más duro que se puede vivir. Y lloramos juntas, sentadas en aquella tetería del Gótico. Y me preguntó qué no nos gustaba escuchar como consuelo a nuestro dolor. Y le di varios ejemplos: “Sois jóvenes, podréis tener más hijos” “Seguro que os llega algo mejor” “el niño venía mal y iba a tener una vida difícil” “a todo el mundo le pasan cosas malas”… Y miré a Alicia a la cara y se emocionó. Ella no había perdido un hijo, pero su vida en los últimos años había cambiado, y eso afloraba sentimientos de soledad, de tristeza y de lucha por seguir adelante. No había diferencia, las dos allí sentadas, compartiendo conversación y tarta de Santiago, teníamos que soltar, sin olvidar, porque en nuestras perdidas había algo bueno. Para ella sus hijos, la mantenían viva, y para mí tu, mi Sol.

Quiero dar gracias a Rosana de Petits amb llum por mandar un fragmento del libro El verano de Albert Camus al grupo de apoyo. Porque al leerselo a Alicia, lo hizo suyo, como yo ya había hecho mío.

Porque ahora tendremos siempre un verano invencible dentro de nosotras.

Mi niño, gracias por empujar conmigo de vuelta. Y le daremos un poquito de fuerza a tía Alicia para tener siempre una sonrisa invencible. Ti Amiano così tanto.

( Faltaves tu, Ester!!! Petons per Torruella)

Besitos al cielo mi Sol!

Mañana más mnb!

Mamá

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s