Carta 57: Si lees las cartas me ayudas

Hola mi niño bonito!

Ya hace unos días que acabaron las fiestas navideñas. En el trabajo, todos se quejaban de lo poco que han durado, o lo rápido que han pasado, o incluso de la ganas que tienen de que lleguen las próximas vacaciones. Y yo otros años decía las mismas frases….

Este año no ha sido así. Estaba deseando que acabaran las fiestas, quería que llegará la rutina diaria. Tú hubieras dado sentido a estas fiestas, a la ilusión de los regalos, de ir a ver la cabalgata de Reyes, o de hacer cagar el tió. Jugando con tu primo Joan, me dí cuenta él hubiera sido un gran compañero de juegos.

La verdad es que en las comidas y cenas todo ha ido bien, quizás porque los familiares nos han hecho agradables esos momentos. Incluso la celebración de año nuevo en casa, en nuestra casa, en tu casa, donde estas. Todos han respetado que tu parte física estuviera ahí, porque es donde de momento estas y vas a estar. Lo único navideño de la casa, eran estrellas, postales, detalles de Navidad hechos a mano, pero todo junto a ti.

Tengo que decir, que no he quitado aún las estrellas porque para los papás y mamás de bebés estrella, es lo que nos acerca a vosotr@s, al cielo.

Y deseando que acabaran las fiestas llegó la ultima tarde, la de los churros. En la única en que me agobié. Tanto, que me fui. No lo aguanté. Como dije, agradezco a los que me rodean que nos dejen hablar de ti, que nos abracen, que nos escuchen, que lean tus cartas, o los mensajes y frases que cuelgo en las redes sociales. ¿Qué pasó aquella tarde en familia? Quiero pensar que esa persona cercana no sabía que decir o quizás no sabía como comenzar la conversación. O como me dijo alguien que también estuvo allí, no sabía como actuar conmigo o como ayudarme. Pero me hicieron daño, mucho daño. Se puso en duda cosas como ir a un grupo de apoyo mutuo, o ayudar a otras familias en la misma situación, o hacerme un tatuaje en recuerdo de ti, o leer libros de autoayuda . O se dudó de si estas cartas podía ayudarme realmente o me hacían ir hacia atrás.

Me dolió. Porque no me lo esperaba, quizás porque le quiero, y sé que sufrió cuando tu marchaste. A esa persona le diré, que si hubiera leído mis cartas, cosa que sé que no hace, sabría perfectamente lo que me ayuda y lo que no. Sabría como actuar ante mi, sabría que adoro hablar de ti porque es mi manera de reivindicar que has estado aquí y que pasen los años que pasen seguirás en los corazones de los que queremos. Seguirás siendo hijo, nieto, primo, sobrino, sobrino segundo, y primo segundo, incluso sobrino postizo. Para los que nos quieren y te echan de menos. Y también algún día serás hermano. El hermano que habita en el cielo.

Por eso, a ti el que lees esta carta, te digo, que no lo dudes, actúas bien con nosotros, sólo por el simple hecho, de tomarte tu tiempo en abrir las cartas y saber que pasa por nuestras mentes y por nuestros corazones. Si a alguien le ha dolido que dijera en algún momento que he odiado estas fiestas navideñas, que piense que pasaría si la persona a la que más quiere no está en estos días. Y si sigue en desacuerdo conmigo, la verdad es que me da igual. Alguien me dijo que hay personas que no merecen mi tiempo, energía o atención. Y así haré el tiempo que me haga falta.

Lo único que pido es que no se nos cuestione lo que hacemos para seguir adelante, ni el GAM, ni los libros de autoayuda, ni las acciones para cambiar los tabús sobre la muerte perinatal, ni las cartas que te escribimos, ni el tatuaje que nos hicimos para recordar que tú, Guillem, nos uniste más que nunca. Qué se respete nuestro proceso de sanación, dure el tiempo que tenga que durar.

Nuestro amor. Tu latido eterno. Nuestro Sol, tú, Guillem

Por cierto, tita, no lo dudes nunca, el dolor que sentimos es más llevadero, y cada vez es menor gracias a personas como tú. No digas más que no sabes que hacer para ayudarnos a sanar, porque leyendo, escuchando y abrazándonos es lo que necesitamos. Recuerda que entre todas las estrellas que te iluminan hay una chiquitita que nos enseñó mucho en poco tiempo. Y que mi sonrisa de ahora, ha cambiado por una más madura, y que a veces va por dentro.

Besitos al cielo!

Mamá

Esta carta se la dedico a mi tita Aurori, porque tú si sabes curarnos las heridas. Gracias por estar ahí!

Paloma Blanca- La oreja de Van Gogh

Paloma blanca, pasaste tan cerca de mi ventana
que revolviste todo con tus alas,
me despeinaste entera todo el alma
nunca te olvidaré y siempre llevaré
tu cara encima de mi cara.

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