Carta 64: Tu ceremonia de luz

Hola mi niño! Hola mi Sol!

11 de marzo. Las 8:30 de la mañana. Tu corazón se paró. Los rayos del Sol entraron por la ventanas altas de aquella gran sala. Se oía mi voz ahogada en lágrimas. Las enfermeras del turno llevaban rato secándose las suyas. El Doctor se acerco para comprobar tu corazón. Pero no había sonido. Tu alma había dejado tu diminuto cuerpo para unirse a la luz del Astro Rey.

Apreté tu cuerpo contra el mío, esperando sentir aún tu calor, pero no, estabas helado. Tu piel había cambiado el color rojizo de los primeros días por un tono azulado.

Minutos antes tu última mamá de incubadora Maica junto a el tito Carlos nos habían hecho varias fotos. Retratos de la familia que somos. Los tres. Unidos en un abrazo eterno.

11 de marzo de 2019, minutos antes de unirte a los rayos del Sol.

En una  sala apartada pudieron entrar tod@s, abuel@s, ti@s, para despedirse. Allí, te lloramos en silencio. Besé todas las partes de tu cuerpo: tus manos, tus pies, tu pecho,tu frente, tus labios…

No sé cuánto rato fue, no lo recuerdo, sólo abrazaba tu parte física intentando reanimarte. Pensaba que quizás así volverías a nosotros. Te mandaba mi aliento para volver a calentar tus mejillas. Tu piel de un tacto sedoso brillaba.

Al rato, llamamos para que vinieran a recogerte. Ya estábamos preparados para dejarte y secarnos las lágrimas a solas. Fue la última vez que vimos tu carita. La última vez que besé tu frente. Tanto tiempo esperando hacerlo y ahora era para despedirnos. Tu última imagen, fue en brazos del Dr. Alsina. Recuerdo con que cuidado te tomó. Allí me di cuenta de cuanto fuiste para ellos. Estoy convencida que a aquel doctor, le dolía el alma. Ese mismo neonatólogo te bautizó de manera simbólica una hora antes, junto a tu tito Carlos y tu tieta Cris. Tus padrinos. Ahora eres su ángel de la guarda.

Esa fue tu verdadera ceremonia de luz. Donde conseguiste tus alas de luz, cual estrella fugaz busca su lugar en el cielo. Esa despedida de tod@s los que te amábamos. De tod@s los que te amamos. Días después hicimos tu otra ceremonia de luz en el tanatorio con toda la gente que quiso decirte adiós. Con tus tres canciones ( Bohemian rhapsody- Queen; Perfect Symphony- Ed Sheeran; Nadie más que yo- Rosana) y los fragmentos del Principito, que hacen que venga a mi una canción del musical del Petit Príncep para explicar todo lo que vivimos allí, en la UCIN justo hace un año:

“No em puc endur-me aquest cos Perquè ara em pesa massa.

No vull que tinguis por, els comiats deixen marques.

Semblarà que estigui mort, però no serà veritat.

Estaré volant al meu planeta, on hi ha qui m’esta esperant.

I em seguiras sentir riure

entremig dels estels

Al teu record em farà viure
Cada cop que miris el cel.”

“No puedo llevarme este cuerpo
Porque ahora me pesa demasiado
No quiero que tengas miedo las despedidas dejan marcas
Parecerá que esté muerto, pero no será verdad
Estaré volando a mi planeta, donde alguien me espera.
Y me seguirás escuchando reír
Entre las estrellas.
Tu recuerdo me hará vivir cada vez que mires al cielo”.

Mi Sol, mi niño, mi Principito, el meu Petit Príncep, tu recuerdo siempre nos mantendrá vivos.

Hoy más que nunca, miles de besitos al cielo!

Mamá y Papá

Mañana más mnb!