Carta 65: Ya no sobrevivo, sólo vivo.

Hola mi niño bonito!

Estos días estamos viviendo algo impensable en los tiempos que corren. Sería el argumento de una película de Hollywood o incluso de un bodrio de la tele de los sábados tarde o la historia explicada en una novela. Todos catastrofistas.

Estamos confinados en casa por un virus de origen asiático que ha llevado al mundo a una pandemia. No se habla de otra cosa en la tele,la radio, los periódicos, en las redes sociales.

En casa, tiramos de plataformas de pelis y series. No recuerdo cuántas hemos visto ya. Papá me gana, yo tengo que acabar cosas pendientes del trabajo.

Cada día dedicamos un ratito a hablar con primo Joan por videoconferencia. Hoy nos enseñó su cuento de pegatinas sobre animales. Ya que estaremos un tiempo sin vernos…. A ver de qué nos habla mañana.

El jueves mientras esperábamos a saber si se cerraban los centros educativos y qué medidas íbamos a tomar con el alumnado durante estos días, surgían conversaciones espontáneas. En una de ellas bromeando dije que lo mejor sería pasar el virus. A alguien no me pareció muy correctas mis palabras, y empezó a hablarme de que en Italia había gente joven entubada, que era para tomárselo en serio.

En ese momento no quise seguir con la conversación. Quizás porque, me hubiera alterado bastante. Creo que hay gente que se deja llevar por el miedo, o quizás no entiendan mi nueva postura sobre la vida. No les culpo. Una persona el miércoles me dijo, que no se podía hacer a la idea de lo que yo había vivido hace ya un año. No creo que haya nada más duro que ver partir un hijo en sus brazos. No creo que lo haya.

Y hay voy. Después de vivir lo peor, y pensar sólo en oscuridad, tú nos trajiste la luz. Nos abriste los ojos a lo positivo. Por eso celebro la vida cada día, cada momento. Eso no quiere decir que no tenga días de bajón, de querer encerrarme a llorar. Yo te lloro porque por más que pase el tiempo necesito seguir soltando mís lágrimas, dicen que es el proceso. Pero leí el otro día esta frase y ahora es parte de mi: “No quiero sobrevivir, quiero VIVIR!”

Y que me dejen vivir!

Qué estamos aquí encerrados son poder salir, pues abriremos la ventana y tomaremos un rato el sol, o leeremos ese libro pendiente, o veremos todas las pelis de Indiana Jones, o las de Star Wars; o escucharemos música, tus canciones, nuestras canciones y las cantaremos hasta dejarnos la voz; o haremos esa receta de cocina que hace tiempo que no hacemos, o nos sacaremos la esterilla y haremos el saludo al sol, o los guerreros, o la vaca y el gato, o… acabando con un pranayama o meditación. Y eso nos dejará el alma liberada de miedos, y negatividad. No hay más malo que nos pueda pasar.

Y a esa frase que ya es mía para siempre, le voy a añadir una coletilla final:”Y que me dejen vivir!” Que nadie nos devuelva la oscuridad. Aquí siempre brilla un sol maravilloso.

Mi niño, mi Sol, mi Principito, Guillem, gracias por darnos la luz en este camino.

Besitos al cielo!

Mañana más mnb!

Mamá

Os dejo aquí el cuento del buscador, explicado por Jorge Bucay, para que penséis en lo que he explicado:

Abrazos virtuales!

(carta dedicada a l@s profesionales de la salud, a l@s que mantendrán tiendas alimentación abiertas, a l@s farmacéutic@s, a l@s transportistas, a l@s que cuidan a mayores o dependientes. Sois l@s verdader@s superheroin@s de esta pandemia)

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