Carta 68: Por todo lo que me das, te estaré siempre agradecido

Guillem, mi niño precioso,

Sé que han pasado muchos meses sin que te escribiera ninguna carta. No sin hablarte, porque te hablo a diario. Escribirlas me sirvió de mucho, para sacar todo ese veneno que entró dentro de mi el día que tú te fuiste. No he sentido ese ahogo ni necesidad de escribir otras, sin haber cerrado la puerta a hacerlo con nuevas.

Yo no soy el mismo. No tengo las mismas inquietudes. No tengo las mismas necesidades.

El motivo de escribir esta carta me ha venido al escuchar una canción. Refleja fielmente el sentimiento de muchas personas que hemos vivido batacazos de la vida. Si, hemos de agradecer a mucha gente por haber estado ahí. Todos lo han hecho lo mejor que han sabido.

Algunos a parte de cumplir con su trabajo, han puesto su lado más humano dejándonos ya en el primer peldaño de esta larga escalera que es la recuperación emocional tras la perdida, como es en nuestro caso todo el personal de Maternitat del Hospital Clínic, en especial las mamás de incubadora de Guillem.

Otros como familia o como amigos. A los primeros se les suele presuponer por ser familia, los segundo no tienen ninguna obligación y están porque quieren estar ahí, junto a tí.

Y no puedo olvidar a nuestros espejos (lo sé, bautizo demasiado). ¿Quienes son? Por desgracia son los que mejor te entienden en todo momento. Y digo por desgracia porque ellos han estado o están pasando por el mismo camino que estás tú cuando vives algo así. Sois el GAM, todos, no os voy a nombrar porque somos muchos y llenaría la carta solo con nombres. Se que no lo necesitáis porque esto no va del yo ego, esto va de nuestras estrellitas que están jugando tod@s junt@s riéndose y mirándonos. De todos los agradecimientos el vuestro es quizá el más importante, por respetar, por entender, por escuchar. No hemos de olvidar que todos ahí tenemos nuestro gran dolor.

Ilustración y frase de libro Conexiones de amor, de Mónica Rebollo (@lluviadelove)

Para terminar no quiero que esto se lea de una forma o manera triste. Al contrario, esta carta es alegre en su justa medida. Porque pese a que el dolor nunca desaparece, nosotros aprendemos a digerirlo de una manera más sana. Por eso como dice Pau Donés en esta preciosa canción “por todo lo que me das, te estaré siempre agradecido” a todos.

Mi niño bonito, mi Guillem, te quiero y aunque no te escriba muy a menudo, siempre te hablo y pienso,

Papa.

(Gracias Pau Donés, por esta “agradecida” canción)

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